viernes, 12 de noviembre de 2010

A veces las cosas llegan al límite. A veces, aunque sólo sea por tres segundos, 
huyo, salgo de mí, me hincho de luz y me aclaro, feliz y sin memoria, 
prendida en labios inventores de espléndidos engaños.

2 comentarios:

Clementine dijo...

OH
pero qué bonito has dejado el blog :)

Sam Buug dijo...

bonito blog :D