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domingo, 22 de febrero de 2009

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Normalmente no hay nada valioso periodísticamente en mi vida, pero todo cambió el pasado mes de Noviembre. Por supuesto, todo parecía perfectamente normal al principio. Hice mis tareas, acabé mis proyectos, hice los recados, me debí al trabajo, a mi familia, a mis amigos... En resumen, pasé el mes como pasaba todos los otros días, tranquilamente sacando brillo a la rutina de mi vida hasta que brillase de perfección. Pero cuando apareciste tú todo cambió, hiciste que apareciese esa sonrisa estúpida cada vez que te veía. Te acompañé a aquel irlandés a tomarnos un café, me llevaste a la playa... Todo ocurrió allí. Saltó la chispa. Desde entonces no todo gira en torno a mí o a mis cosas, sino a nosotros, a nuestras cosas.

jueves, 22 de enero de 2009

Cada loco con su tema



Puestos a escoger, soy partidario de las voces de la calle más que del diccionario. Me privan más los barrios que el centro de la ciudad, y los artesanos más que la factoría. La razón que la fuerza, el instinto que la urbanidad. Prefiero los caminos a las fronteras y una mariposa al Rockefeller Center. Prefiero querer a poder, palpar a pisar, ganar a perder, besar a reñir, bailar a desfilar y disfrutar a medir. Prefiero volar a correr, hacer a pensar, amar a querer, tomar a pedir. Cada uno es como es, cada quién es cada cual y baja las escaleras como quiere. Pero, puestos a escoger, prefiero un buen polvo a un rapapolvo, y un bombero a un bombardero. Crecer a sentar cabeza. Y las ventanas a las ventanillas. Un lunar de tu cara a la Pinacoteca Nacional. El tiempo al oro.


Cada loco con su tema, Serrat.